Recordando a un viejo amigo

“Si dejas obra, muere tranquilo, confiando en unos pocos buenos amigos”.

“Tú, no te preocupes. Muérete antes que 
tus padres para librarlos de la espantosa visión de tu vejez. Y encuéntrame allí donde todo es gris y no se sufre”.    
                            Andrés Caicedo





Nunca me había impactado tanto un escritor como lo hizo Andrés Caicedo, jamás imagine que lograra simpatizar tanto con sus lecturas y que sus historias me hicieran recorrer a esa vieja ciudad de Cali que nunca he conocido pero que pareciera que en ella hubiera vivido siempre…Y quizás saber de su muerte me dejo como a sus “pocos buenos amigos”, un impacto desagradable: primero por la forma como se suicido y segundo por todo lo que había realizado a nivel literario, teatral y cinematográfico, todo esto no valió nada para que él fuera directo a cumplir su cita con la muerte, ese 4 de Marzo del 1977 Andrés apagó su cerebro para siempre.

Son ya más de 30 años los que han pasado desde que Andrés decidió quitarse la vida, desde ese entonces “unos pocos buenos amigos” decidieron entrar a su casa y explorar dentro de ese baúl que sus padres guardaban con recelo. Allí encontraron más de un folder repleto de comentarios, esbozos de cuentos, unas novelas, guiones, casetes, etc. Que fueron sacados uno a uno y organizados de forma que se pudieran trabajar para su publicación, de esta exhumación nace el libro conocido como Destinitos Fatales, obra recompilada por Luis Ospina y Sandro Romero, que se dieron a la tarea de exponer lo mejor de Andrés no solo en Cali sino en todo el mundo. Y aun así, después de todo este trabajo (no en vano) Andrés sigue siendo un desconocido para su propio país y peor aún, para su propia ciudad.

 Y es que a pesar de todo lo que hizo Caicedo en Cali quizás muchos que lo conocieron y leyeron sus cuentos, su obra, decidieron que con la muerte de Andrés se daba la muerte de sus escritos. Por fortuna, Sandro Romero Rey ha dedicado su vida entera para que nosotros y el resto del mundo pudiéramos conocer a Caicedo de una forma abierta y limpia. Y cuando digo limpia me refiero romper todos y cada uno de esos prejuicios impuestos al joven escritor caleño. Gracias a Sandro Romero R, por dedicar su vida intelectual a investigar, explorar y exponer la Vida de Andrés Caicedo, que quizás si no fuera por él la historia en estos momentos del escritor caleño sería una leyenda para los jóvenes de Cali.

Es esté el verdadero objetivo del presente escrito, quizás el de unirme a Sandro Rey y su trabajo de exponer la vida de Andrés, el de recordar a un viejo amigo, el de invitar a la lectura o relectura de sus obras, tratar de ver más allá de los comentarios y conocer su escritura, el de leer fuera de prejuicios, deshacernos de esos mitos, esos malos comentarios en que tienen enfrascadas sus obras.

Para muchos “eruditos”, para grandes literatos, la vida y más que la vida, la obra de Andrés no es más que una precocidad, una ambición por dejar todo culminado, por no tomarse el tiempo para estar más preparado, que sus escritos son inmaduros y no logran llegar al nivel de un verdadero escritor, y por tanto no es una autoridad en el campo. Como lo expreso Pilar Quintero en un artículo en la revista Soho, en donde se pregunta qué hubiera sido la vida de Andrés si tuviera 55 años. Allí discrimina el trabajo del autor caleño. “No sería una leyenda, eso es seguro. Andrés Caicedo no es grande por su literatura, le faltaba madurez, profundidad, le faltaba construir, le sobraba provincialismo. Andrés Caicedo es grande porque se mató”. “Supongamos que… Andrés Caicedo estuviera vivo” (Quintero. P (2007) párrafo 1) Derrumba con fuertes críticas todo el compendio de escritos del escritor caleño, su tesis centrar está en que sin su muerte no hubiera sido nada. Que su publicación y sus relatos no son más que un afán publicitario de las historias de Cali, colocándolo al nivel de novelas como el cartel de los sapos, sin tetas no hay paraíso y demás escritos de esta índole.

Todo lo anterior no es nada comparado con su artículo para la edición cara-cruz de ¡Que viva la música! En donde invitaba e inspiraba la lectura de Caicedo con grandes argumentos, diciendo “Yo creo que todo el mundo debería dejarse tocar por Andrés Caicedo” (2007, P. 15 cruz) Y yo estaría de acuerdo con Pilar en éste punto, todos deberíamos dejarnos tocar por Andrés Caicedo. Pero parece que se arrepintió y decidió decir la verdad sobre Andrés en Soho, o quizás ella también estaba en un afán publicitario.

La escritura de Andrés Caicedo es una escritura fluida, abierta, permanente en un estilo único, y es esta la razón, es ese estilo que lo hace diferente a todos los demás escritores, es por éste motivo que logra simpatizar tanto. La ciudad de Cali, las calles y avenidas son la fuente, o la base para la escritura de sus cuentos y su novela… me atrevo para este párrafo citar a Sandro Romero R. para mantener o aclarar el estilo de Andrés:

Toda la obra de Andrés Caicedo parte, depende y se inscribe en la ciudad de Cali. (…) Puesto que Andrés asumió a su ciudad como especie de Metáfora de su propia vida entendiendo la caleñidad como una excepción, como una salida por la puerta trasera, como un reto. La capital del departamento del valle del Cauca ha sido un medio donde la vida cultural se ha arrastrado para tratar de imponerse y las excepciones juveniles (…) Ha tenido una salvaje, agresiva e inteligente manera de cuestionar las normas establecidas, a través de todos los excesos posibles, llamase cinefilia, erudición, drogas, pasiones irrefrenables o soluciones radicales (2005, p. 45)
Y es a esto a lo que me refiero, es el camino o el protagonismo que tiene Cali, es el ambiente que se siente al leer las hojas que describen a una Cali aventurera, juvenil; éste es el aspecto fundamental en la obra de Andrés, los jóvenes del común son los puntos de partida, son los que hablan. Los caleños tienen la voz en la obra de Caicedo, la calle tiene historias, las aventuras dejan de ser un juego para ser contadas en las miles de hojas de éste escritor.

En este aspecto, la literatura que muestra el autor caleño es una escritura que varios autores como Rafael Chaparro con opio en las nubes, José Agustín y entre otros, abanicaron el espacio que llamarían la literatura urbana, en donde las personas, las calles, el lenguaje expuesto son tan comunes y recobran vida. Son de esas prácticas cotidianas de las que no hablaría Gabriel García Marquéz, o un Juan Rulfo, en donde sus obras son narradas en el campo y los pueblos: el caso de Pedro paramoEl coronel no tiene quien le escribaEl llano en llamas o Cien años de Soledad; Pero esta literatura es diferente, es darle un giro a la visión y colocarla en esas avenidas, en los parques y lugares tan frecuentados por todos. Narrar lo que somos, lo que se vive.

Es quizás por tal razón que llama tanto la atención los escritos de Andrés Caicedo, son tan cercanos a los jóvenes, son tan reales, o que tal Angelitos empantanados, la historia de angelita y Miguel Ángel, la cotidianidad de dos jóvenes de bien, de familias pudientes, de comodidades y satisfacciones por eso el nombre de angelitos. Y empantanados porque están sumidos a los desaires de su juventud, llevados por la desesperación de ser jóvenes, de no encontrarse a sí mismos y reconocerse. Andrés vivía muy angustiado de sí mismo, desesperado en una lucha contra el reloj, contra su vida, la ambición de poder culminar todo en el menor tiempo posible, quería tomar cada minuto con su segundo contado y exprimirlo hasta tener la satisfacción de que le estaba ganando la carrera a la vida. De esta forma toman vida sus personajes, en ese mismo afán, ese desespero, con la angustia de involucrarse tanto hasta terminar siendo nada… 

Los personajes de esté escritor empiezan en la cima más alta y decaen con una velocidad sorprendente ante los miles instantes de la vida; Jóvenes sin necesidades, con miles de esperanzas para sus padres, estudian en los mejores colegios, son reconocidos a nivel académico, y pareciera que su futuro estuviera más que definido. Pero todo esto no basto para que se fueran perdiendo, deslizándose como agua por las circunstancias de su juventud. Las grandes familias de Cali se veían deshacerse a cada instante, la familia de Danielito Bang, Angelita, Migue Ángel, Solano Patiño, entre otros. Jóvenes desencantados descubriendo la vida de los suburbios de Cali. Tanto involucrarse, tanto desencanto y odio por si mismos que sus vidas se empantanaron y se fundieron, se perdieron, ya no son nada… tal vez como lo fue la vida de Andrés hasta el último instante, un afán para culminar y tirado sobre esa  mesa al final siendo nada.

Nadie niega la rigurosidad de Andrés Caicedo para escribir, desde muy temprano empezaba la jornada y terminaba a altas horas de la noche. Andrés se esmero mucho para que cada escrito tuviera una impecable presentación, que fuera del agrado de todo aquel que se acercara y se tomara el tiempo de leer y disfrutar con miles de historias. Dicen que de éste escritor queda mucho por publicar, que los folder encontrados en su casa están llenos de un gran material literario y que pronto saldrán a la luz. Todavía hay mucho que contar del joven escritor caleño, hay mucho que conocer y explorar. A pesar de todo y aunque no se crea, Andrés Caicedo logro atrapar a grandes lectores que siguieron muy de cerca su vida y todo su trabajo, lo que resta es seguir trabajando en el conocimiento de éste escritor, y darle el reconocimiento que tal vez merezca.
Quiero despedirme con la siguiente cita:

“Yo nunca voy hacer ni escritor, ni cineasta, ni director de cine famoso. Lo único que yo quiero es dejar un testimonio. Primero a mí de mí, luego a dos o tres personas que me hayan conocido y quieran divertirse con las historias que yo cuento, aunque sean familiares míos, no importa, pero trabajar, escribir aunque sea mal, aunque lo que escriba no sirva de nada que si sirve será para salir de este infierno (jaja) por el que voy bajando. Que sea ésa la razón verdadera por la que he existió, por la que me ha tocado conocer (aunque de lejitos) a la gente que he conocido” Andrés Caicedo, carta a Carlos Mayolo. Texto citado por Sandro romero  

  
Bibliografía recomendada
- CAICEDO, Andrés. (2008) Angelitos empantanados.  Bogotá: Norma  
____________________. (2008) Cali Calabozo. Bogotá: Norma*
____________________. (1997) El Atravesado. Bogotá: Norma**
____________________. (2007) El cuento de mi vida. Bogotá: Norma
____________________. (2009) Noche sin fortuna. Bogotá: Norma
____________________. (2008) ¡Que viva la música! Bogotá: Norma***
 - ROMERO REY, Sandro. (2007) Andrés Caicedo o la muerte sin sosiego. Bogotá: Norma
__________________________. (2007)Carta de amor a pilar quintana.**** [En línea] http://www.soho.com.co/confesion/articulo/carta-de-amor-a-pilar-quintana/5689


* Este texto está publicado en la revista: 

* En esta edición se encuentra el prologo realizado por Sandro Rey y Luis Ospina en su libro llamado destinitos fatales, recopilación de cuentos de Andrés Caicedo.
** Esta edición se encuentra en Cara y Cruz, es importante o recomendable los artículos sobre Caicedo en la parte Cruz.
*** Está edición es cara y cruz de Norma, es recomendable leer los artículos en la parte cruz
**** Este es un artículo respuesta de Sandro Rey al ridículo y patético artículo que Pilar Quintana realiza sobre Andrés Caicedo. Se encuentra en la misma página

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